La mayoría del tiempo los animales conforman la más grata y , a veces, la única compañía durante años de muchas personas, no sólo de los viejos, retrato más recurrente asociado con la soledad. Pero son más que eso, son una elección donde la compañía se reduce a los términos más elementales.
El trato hacia los animales es una de las tantas situaciones en las que humanos difícilmente nos pondremos de acuerdo. Hace algunos días leí una entrevista de un cineasta mexicano y atribuía a su especial visión de la conducción humana un gusto personal por la caza. Decía: "No podría hacer cine sin practicar la caza". Duele sentir que la admiración por el trabajo artístico de un hombre se desvanezca al conocer que uno de los empujes de su creación consiste en matar animales.
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