SEXUALIDAD EN LOS NIÑOS

La educación sexual es un elemento básico de la formación de los seres humanos y debemos verla como un proceso de formación integral , es decir, no solo educamos con palabras y al transmitir información, sino que también a través de todas las interacciones que se tienen a diario, como la expresión de actitudes, valores, intereses y creencias, todo esto conciente o inconcientemente.

El que el niño adquiera ciertos conocimientos sobre el cuerpo y su funcionamiento es importante y lo hará poco a poco, pero más importante aún es como aprende y que oportunidades se le brindan para que las experiencias que configuran el medio ambiente sean positivas y le den la posibilidad de conocer la grandeza de la sexualidad y manejarse como un ser sexual responsable y feliz.

 
 

El objetivo de la educación sexual en la niñez es construir una base firme sobre la cual el niño pueda funcionar eficazmente en el transcurso de la vida y ayudarlo a madurar y superarse en forma equilibrada, por lo que este proceso debe ser progresivo y continuo que tome en cuenta las características de la etapa que este viviendo el niño en todas sus dimensiones: afectiva, intelectual, social y física, de tal manera que su desarrollo sea integral.

Existen diferentes descripciones del desarrollo de la personalidad, éstas presentan algunas diferencias, pero coinciden en que se pueden identificar ciertas características comunes dentro del proceso evolutivo del individuo, es decir, son una serie de etapas ligadas entre si, que se interrelacionan y coexisten en la medida que el niño crece, originando sentimientos, pensamientos y conductas hacia la sexualidad.

Estas coincidencias dentro del proceso evolutivo nos permiten identificar los puntos relevantes de la etapa que se esta viviendo, comprender cuales son sus dudad e inquietudes y por tanto planear su educación.

0 a 2 años
El bebé empieza a aprender acerca de amor desde que nace, por la forma en que sus padres lo tratan y satisfacen sus necesidades.

La curiosidad normal hace que los bebés empiecen a explorar sus propios cuerpos, esto es algo natural y positivo.

Básicamente los padres deben manifestarle a su cariño al niño con caricias, palabras tiernas y participando en sus juegos. Lo anterior hará que el niño se sienta aceptado y se formará una imagen positiva de si mismo.

De todas sus primeras experiencias dependerá la capacidad que tendrá para responder con seguridad al medio que lo rodea.

2 a 3 años
Continua siendo básico el contacto físico que exprese amor. La diferencia más notable con relación a los años previos es el control de esfínteres, lo que provoca una atención exagerada hacia los genitales, por lo que puede reaparecer la masturbación.

El entrenamiento para el control de esfínteres se debe llevar a cabo de manera natural, sin crear sentimientos negativos.

El niño de preescolar
Alrededor de los 2 o 3 años, se inicia un proceso de vital importancia, que continua hasta la etapa de preescolar: empiezan a definir su propia identidad sexual, esto es el poder "siento que soy hombre o siento que soy mujer"

Este proceso de identidad sexual lleva al niño a tomar conciencia de su cuerpo desde muy temprana edad, por lo que se muestra en extremo curioso por él; se da cuenta de la existencia de dos sexos: hombres y mujeres y que los cuerpos de ambos son distintos.

Para ello es importante comprobar que pertenecen a uno u otro sexo y que todos los hombres son físicamente iguales y las mujeres también.

En la etapa de preescolar, el juego simbólico tiene un papel determinante en el desarrollo del pensamiento del niño. Pues a través de él, el niño imita acontecimientos reales para asimilar la realidad, por lo que basta con ver sus juegos para conocer que aspectos de la sexualidad le interesan y motivan su conducta.

Juego del papá y la mamá.- necesitan estar seguros de su propio sexo.

El famoso juego del doctor.- se interesan en aprender como son las partes de su cuerpo.

También es importante considerar que el lenguaje en esta etapa se desarrolla notablemente, y el niño utiliza esta capacidad preguntando constantemente sobre todo lo que llama su atención. A través de sus preguntas conocemos sus ideas, pensamientos e intereses.

Esta curiosidad natural del niño debemos aprovecharla para inculcar una actitud sana y positiva hacia el cuerpo y cada una de sus partes. Esto incluye el proporcionar el nombre adecuado de los genitales y que el niño , en forma relajada, pueda observar las diferencias anatómicas entre hombres y mujeres. A través de un libro o material pedagógico adecuado a su edad, recalcando que son diferentes para cumplir diferentes funciones.

Trabajando de esta manera se inicia una actitud sexual sana, ya que el niño tiene oportunidad de conocer y apreciar el cuerpo y sus capacidades; lo que le permite tener mejores bases para ver positivamente el proceso de la reproducción y se les motiva a respetar y proteger su cuerpo.

Se va construyendo un base sólida para futuras conversaciones sobres sexualidad, así como un marco de referencia donde los niños pueden colocar lo que ven y oyen.

A esta edad el deseo de aprender no tiene límites, por lo que los adultos debemos considerar que su curiosidad cobre cuestiones sexuales es solo una parte de la curiosidad acerca de lo que sucede en el mundo.

 

 

 

 

 

 


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