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La sinceridad es una virtud, requiere por lo tanto actitudes positivas para su crecimiento, no solo se deben combatir las mentiras y los engaños, sino que es nuestro deber transmitir a los niños el amor a la verdad. Según David Isaac, el niño esta especialmente apto para ser educado en la sinceridad a partir de los siete años, aunque claro esto puede comenzar mucho antes. No se trata de sermonear constantemente a nuestros hijos, sino de aprovechar cada oportunidad para influir sutilmente en el acrecentamiento de su amor a la verdad.
El niño debe entender que “decir la verdad e bueno”, para esto es necesario que entienda que, aunque le traiga algunos problemas. “decir la verdad” aumentará la confianza que los padres y amigos tienen en él. |