No hay que empeñarse en que les guste lo mismo que a nosotros. Hay que recordar que se esta forjando este gusto por la lectura no el de papá o mamá.
Frecuentemente los padres son impacientes y desean resultados inmediatos. A los niños hay que presentarles la lectura como algo divertido. Leer a de ser en todo caso un premio, nunca debe imponerse como castigo.
Cuando son pequeños es bueno que los padres les leamos cuentos, y al hacerlo saboreemos la lectura. Que perciban que también nosotros -los padres- disfrutamos con ello. Sin darnos cuenta es posible que en breve espacio de tiempo, sean ellos los que deseen leernos sus cuentos a nosotros.
No hay que tratar la lectura como tarea escolar. Si enseñásemos a leer con la misma ternura y dedicación con la que les enseñamos a hablar seguramente mejoraría el gusto por la lectura de nuestros hijos.
También es recomendable dejar una hora especifica al día para leer juntos en familia, esto servirá para integrar a la familia, y de igual manera para la lectura forme parte de las actividades familiares, dándole siempre una connotación de diversión y satisfacción.
Siguiendo estos consejos es muy probable que tengamos éxito y logremos hacer niños más cultos. |